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“Un Mundo para Todos” busca un nuevo espacio para que jóvenes con discapacidad puedan seguir trabajando y aprendiendo

Hace un año y medio nació en Zapala un proyecto que enseña oficios pero que también, sirve para rompe barreras y demuestra todos los días que la inclusión laboral es posible.

“Un Mundo para Todos” busca un nuevo espacio para que jóvenes con discapacidad puedan seguir trabajando y aprendiendo

Hace un año y medio nació en Zapala un proyecto que enseña oficios pero que también, sirve para rompe barreras y demuestra todos los días que la inclusión laboral es posible.

El taller “Un Mundo para Todos” es impulsado por Silvana Zurita, quien acompaña a jóvenes con discapacidad desde que eran niños y hoy lucha para que puedan seguir creciendo con autonomía e independencia. La propuesta comenzó de manera humilde ya que los primeros pasos fueron con venta de bufandas, anotadores y tazas en la Feria Trabum Ruca, pero el verdadero salto llegó cuando la pizzería “Cienfuegos” abrió sus puertas para que los chicos pudieran cocinar, atender al público y trabajar dos veces por semana. 

En la actualidad elaboran pizzas, prepizzas y tortas fritas, manejándose prácticamente solos y demostrando una enorme responsabilidad y compromiso.

“Ellos cobran su sueldo, es su trabajo y el trabajo dignifica”, explicó Silvana durante una entrevista con “Otra Mañana”. El proyecto apunta a preparar a los jóvenes para el futuro. “Los papás no van a estar toda la vida, por eso ellos necesitan autonomía e independencia”, sostuvo. 

Sin embargo, esta experiencia tiene fecha de cierre. El acuerdo con el espacio gastronómico finalizará el próximo 31 de mayo y ahora el taller necesita encontrar un nuevo lugar habilitado donde continuar funcionando, aunque sea unas pocas horas por semana. La necesidad principal no pasa por la materia prima ni por el dinero, ya que todo se sostiene con las propias ventas del grupo, sino “simplemente por contar con un espacio donde podamos seguir desarrollando las actividades”.

Además de gastronomía, los chicos ya comenzaron a capacitarse en elaboración de jabones, velas, productos ecológicos, trabajos en yeso y otros oficios. Incluso el proyecto avanzó en capacitaciones de accesibilidad comunicacional para instituciones y comercios locales, generando herramientas para mejorar la comunicación con personas con discapacidad en restaurantes, organismos públicos, bomberos y policía.

En los últimos días también se sumaron nuevas experiencias laborales, ya que la referente contó que “entre ellos se ayudan muchísimo”. Por ello, invitan a comercios gastronómicos o espacios habilitados a que puedan colaborar cediendo algunas horas semanales para que los jóvenes continúen trabajando. 

“No hace falta un lugar exclusivo, sólo una oportunidad”, remarcaron. Quienes deseen conocer más sobre el proyecto o colaborar pueden seguir las redes sociales del taller, donde diariamente muestran su trabajo. 

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