
A los 70 años, "Cacho" Dinamarca hizo historia y se coronó campeón argentino de ciclismo
Hace algunas semanas y en Olavarría, Zapala celebró a la distancia la consagración de otro destacado deportista local: Carlos "Cacho" Dinamarca se subió a lo más alto del podio en el Campeonato Argentino de Ruta Master.
Detrás de algunos resultados aparecen los años de esfuerzo, los sueños postergados, la familia, los amigos y una vida entera arriba de una bicicleta. Este fue el caso de “Cacho” Dinamarca, el histórico ciclista zapalino que a los 70 años, se consagró campeón argentino en Olavarría y emocionó a todos los fanáticos del ciclismo (y a los que no, también).
La felicidad todavía le tiembla en la voz cuando el móvil del Centro de Comunicaciones Emiliano Such lo visitó en su hogar. “Llegar a esta altura de la vida con esta felicidad y haber logrado esto para mi querida ciudad de Zapala después de tantos años…”, dijo Cacho, casi quebrado por la emoción. Recordó que a lo largo de su vida a veces hubieron pausas por el trabajo, por la construcción de la casa, por las obligaciones de la familia, pero jamás abandonó el deporte. “Siempre seguí con intermitencia, pero nunca dejé mi bicicleta”.
La competencia organizada por la Federación Argentina de Ciclismo reunió a algunos de los mejores exponentes del país. Para participar, cada corredor debía cumplir con estrictos controles físicos y documentación federativa al día. Y hay un detalle que parece escrito por el destino: el 21 de abril, día de la inscripción al campeonato, Cacho cumplió 70 años. “Fue un regalo de la vida”, resume.
Con respecto a la competencia, primero llegó la prueba contrarreloj, donde logró un meritorio noveno puesto. Pero el gran golpe deportivo aparecería al día siguiente, en la competencia de pelotón sobre un circuito de 4.700 metros y nueve vueltas, con unos 30 participantes y figuras reconocidas del ciclismo nacional. La carrera fue estratégica, intensa y muy táctica. Junto a sus hijos Marcos y Juan Pablo habían planificado mantenerse siempre entre los primeros puestos, atentos a cada movimiento del pelotón.
“Me abrí del pelotón y empecé a pedalear fuerte en una parte donde había viento. Seguí, seguí y el pelotón quedó quieto”, relató. Lo que parecía un intento más terminó convirtiéndose en una escapada inolvidable. “No sé a cuánto iba, pero creo que en algunos momentos llegué a 50 kilómetros por hora”, recordó entre risas.
Ese amor por pedalear no sólo lo llevó a competir durante décadas, sino también a acompañar el crecimiento del ciclismo zapalino y provincial, colaborando con jóvenes deportistas en Juegos Evita, Araucanía y competencias de desarrollo. “Trabajé siempre para que el ciclismo de Zapala estuviera latente”, cuenta con orgullo.
“Yo nunca tuve en cuenta eso de que a cierta edad se termina todo. Siempre seguí haciendo deporte porque era una cuestión de vida”, dijo Cacho, quien dejó un mensaje para los más jóvenes y para toda la comunidad: “La bicicleta y el ejercicio no son solamente para competir. Son salud, disciplina y una forma de vida. Hay que intentarlo, animarse, entrenar y prepararse”.