
Cerró el supermercado Atalaya: un trabajador se encadenó en la sucursal de Chos Malal.
La histórica empresa bajó las persianas definitivamente el pasado 10 de febrero. Hay total incertidumbre entre los empleados de comercio por las fuentes laborales y las indemnizaciones.
Un trabajador del supermercado Atalaya se encadenó en el ingreso de uno de los locales en Chos Malal como forma de protesta tras el cierre definitivo de la empresa, una medida que dejó sin empleo a decenas de personas. La acción se produjo frente al comercio que durante años funcionó como referencia comercial en la ciudad y expuso públicamente la preocupación de los empleados ante la falta de respuestas sobre su situación laboral.
La protesta ocurrió días después de que la firma bajara sus persianas el martes 10 de febrero en su sucursal en Chos Malal, además de las dos de Zapala, ubicadas en el Centro Comercial Avellaneda y sobre la Avenida 12 de Julio. Desde ese momento, el personal quedó sin tareas y sin información oficial sobre las razones de la decisión ni sobre eventuales alternativas laborales.

La escena del trabajador encadenado en Atalaya reflejó el impacto directo que generó el cierre en quienes dependían de esa fuente de ingreso. El reclamo se centró en la necesidad de obtener precisiones sobre el futuro laboral y las condiciones en que se produciría la desvinculación del personal. La medida de protesta se desarrolló en el exterior del local, a la vista de vecinos y otros empleados afectados.
Atalaya había mantenido actividad durante varios años en la región, con presencia en puntos estratégicos de Zapala y Chos Malal. En las semanas previas al cierre, comenzaron a circular versiones sobre una posible finalización de la actividad, lo que generó inquietud entre los trabajadores y motivó planteos en distintos ámbitos laborales.

La Asociación Empleados de Comercio había manifestado su preocupación ante la posibilidad de pérdida de puestos laborales, en el marco de la renovación de sus autoridades. Sin embargo, el cierre se concretó sin que la empresa difundiera un comunicado oficial sobre los motivos ni sobre el proceso que afectaría al personal que se desempeñaba en las distintas sucursales.
El trabajador permaneció encadenado durante varias horas en el acceso al local de Chos Malal, en un reclamo que visibilizó la situación que atraviesan los empleados tras el cierre definitivo de Atalaya, que dejó sin actividad a sus sucursales desde el martes 10 de febrero.